Vicente Lamaneta

Vicente Ramón Gil Lamanette Polache, nació en Játiva en 1756. Contrajo matrimonio con Maria Manuela Chaix Isnel  (nacida en 1761)  en 1784. Factor de la Real Provisión de víveres del Ejercito (20 enero 1803) en San Felipe . Comisario de Guerra habilitado desde 1812 a 1813.(Guerra de la Independencia). En 1769, su padre, Pedro Lamaneta junto con Claudio Fourrat, Joseph Roman, Juan Arduin, Miguel Lagier, Roque Fourrat, Francisco Dufaur y Marcos Disdier, todos ellos de ascendencia francesa, elevan una queja al ayuntamiento por ciertas irregularidades en la subasta del arrendamiento de la alcábala del viento.

























(La Guerra de la Independencia en el Valle de Albaida. GOBERNA ORTIZ, F.)

Esteban Chaix Isnel

Nació en San Felipe de Játiva en 1759, poeta y naturalista. Hermano del  astrónomo y matemático,  José Chaix, encontramos mas información en la entrada de Wikipedia. Ocupó el cargo de teniente de regidor del marqués de Grimaldo en 1805 en San Felipe. Se casó  en la iglesia de Santa María de Játiva en1801 con Maria Ventura Olanier Lagier y en 1811 con Maria de las Nieves Pelegero Desa. La Real Sociedad de Amigos del País de Valencia le encargó, entre otros, un estudio para suprimir la mendicidad, analizando sus causas y tratando de ayudar a las personas que se veían forzados a ejercerla, en 1801.




https://riunet.upv.es/bitstream/handle/10251/19872/35_VI_4%2c6.PDF?sequence=1&isAllowed=y

José Pera y Roy

"El 20 del pasado febrero falleció en esta corte el coronel del cuerpo D, José Pera y Roy, tras una larga
y penosa enfermedad, y debemos dedicar algunas líneas á su memoria.
Nació Pera en la ciudad de Toledo el 3de enero de 1828 y entró en 1842 en el antiguo colegio general; de allí pasó á nuestra academia, de la cual salió como teniente del cuerpo en 1849. Sirvió en el antiguo regimiento de ingenieros y en la subinspeccion de Cataluña, y fué después profesor de arquitectura y construcciones en la academia. En 1864 pasó á la situación de supernumerarioy trabajó con gran éxito en la construcción de varias lineas de ferrocarriles y en la enseñanza privada. Volvió al servicio del cuerpo en 1873 con motivo de la guerra civil, y fué destinado á la comandancia de Santoña, y después á los regimientos 2.°, 3." y 4.° del arma, siendo á la vez y en repetidas ocasiones, mayor y comandante general de ingenieros accidental del ejército del Norte, y efectivo de la división de la Ribera.
Tomó parte en las operaciones sobre Tolosa, y en las acciones de Chorifoquieta, Santa Bárbara, Montejurra, Velabieta, Somorostro, Montano, San Pedro Abanto, Muñecas y Galdames, dirigiendo numerosos trabajos de la especialidad del cuerpo.
En 1875 fué nombrado Pera segundo comandante general de ingenieros del ejércitodel centro, y como tal operó en el Maestrazgo, y pasó á Cataluña con las fuerzas de aquel ejército que concurrieron á la toma de
la Seo de Urgel, en la que se encontró.
Nombrado el coronel Pera en 26 de setiembre de 1873 para mandar el regimiento montado del arma, dejó el ejército y vino á Madrid, desempeñando este mando hasta el 1 de noviembre de 1876, fecha en que pasó á ser vocal de la junta superior facultativadel arma. Reorganizada ésta en diciembre último, y suprimida en la plantilla de la nueva junta la plaza que desempeñaba el coronel Pera, quedó éste agregado á la subinspeccion de Castilla la Nueva, situación en la que ha muerto, cuando se encontraba ya el primero de los coroneles del cuerpo, y próximo por lo tanto á ascender á oficial general.
La sola enumeración de las comisiones que desempeñó Pera y de las juntas militaresfacultativas y mixtas de que formó parte,ocuparía muchas columnas, y nos limitaremos á indicar las últimas comisiones en que
actuó, que fueron la de establecimiento de semáforos en las plazas fuertes, como representante del ramo de Guerra, y la del reglamento de hospitales y ambulancias, en que figuró como ingeniero.
Aunque Pera escribió mucho, fué respecto á asuntos oficiales, de lo que nada se ha publicado, que sepamos; y es un dolor que sintiera cierta repulsión á escribir para la imprenta (que es común á muchos y que si no se justifica, se explica por los abusos de la prensa y por las alabanzas que se dan á obras pésimas), pues los escritos de Pera, en cualquier materia que hubiese tratado de las muchas de su vastísima instrucción, habrían honrado al cuerpo y al país.
Inteligencia de primer orden, era de los que ejercen influencia moral é intelectual en los que les rodean, y que inspiran admiración hasta cuando se equivocan ó sostienen al discutir sofismas, lo cual no es raro en talentos profundos.
Reciba nuestro pésame su afligida familia, y recibámoslo también nosotros por lo mucho que honraba al cuerpo el coronel Pera."
(Memorial de Ingenieros del Ejercito. num. 5 , de1 de Marzo de 1884, pp. 56-57)

La Correspondencia de España : diario universal de noticias Año XXXV Número 9465 - 1884 febrero 20                 


Tuvo dos hermanos: Josefa y Joaquín. Su hermano, D. Joaquín Pera y Roy estaba casado con Adela Lamanette Fos, hija de Juan Bautista Lamanette Chaix.

Juan Bautista Lamanette Chaix

Juan Bautista Lamanette nació en San Felipe de Játiva el 26 de abril 1795, hijo de D. Vicente Lamanette Polache, empleado de Hacienda Militar,comisario de guerra habilitado durante la Guerra de la Independencia y de María Manuela Chaix Isnel. En 1805 asistia a la escuela de D. Felix Alzamora de San Felipe. Alzamora era el maestro de primeras letras del barrio del mercado.



Se casó en la iglesia de Santa María de Xàtiva en 1811 con Tomasa Fos Ferré (Valencia 1792) y tuvo varios hijos: Adela, Isabel, Amalia y Vicente. Era sobrino del célebre matemático José Chaix Isnel, vicedirector del observatorio astronómico de Madrid que fue designado por el gobierno español para acompañar a los científicos franceses François Arago y Jean Baptiste Biot en su expedición por tierras españolas para la medición del meridiano terrestre .

Durante la Guerra de la Independencia sirvió en la Factoría General de Reales provisiones del Segundo Ejército durante casi tres años sin percibir retribuciones. En esta época defendió las plazas de Valencia y Alicante, recibiendo dos cruces de distinción y el título de Benemérito de la Patria. Posteriormente, en 1819 es nombrado oficial de la contaduría del crédito público de Mallorca, cargo que desempeñó durante varios años. Por aquel entonces figura como miembro de la Sociedad Patriótica de Mallorca . Posteriormente, en diciembre 1820, es nombrado oficial de la Contaduría del Crédito Público de Valencia, por la Junta Nacional. Más tarde desempeña diferentes destinos en Valencia y en Játiva hasta que el seis de noviembre de 1823, que es impurificado en 1 y 2 instancia y expatriado, situación en la que se encontrará más de 10 años. En su hoja de servicios, declara: “Haber tenido que abandonar familia y patria para ser victima de los sectarios del despotismo” Durante este periodo e imposibilitado para ejercer su profesión, emprendió una carrera como ventrílocuo, de la hace eco José Musso y Valiente el 29 de Abril “Este ventrílocuo nació en Alicante, pero es hijo de padre francés. Esta noche ha ejercido sus habilidades en casa. Primero, acompañándose con la guitarra, silbó la cavatina Cara adorata imagine con su recitado. Nótesele buen entonación, pulmón fuerte y silbo flexible con bellos trinos y tránsito del piano y fuerte y viceversa con delicadeza asimismo y consiguiente habilidad silbó la cancioncilla del conde de Almaviva en el Barbero de Sevilla que canta en la calle y bajo los balcones de Rosina. Imitó perfectamente la voz del perro y los ademanes y cantos de los ciegos y modo de hablar o cantar de los negros. Pero su principal habilidad es la de ventrílocuo. Acercándose al gabinete, que está al pie de la sala, abriendo las puertas y vuelto de espaldas a los espectadores entabló una conversación con uno que se figuraba estar en un cuarto más arriba del techo, imitando perfectamente la voz lejana y la que viene de lo alto. Después aparento con el mismo y con otro que estaba indispuesto y que estaba cercano, fingiendo asimismo que el otro se iba acercando. En fin, abriendo el balcón y poniendose de frente a él con la guitarra, cantó una malagueña que parecía se cantaba en la calle a bastante distancia” . En Cartagena, en 1832, solicita que se le clasifique, afirmando que ya había sido impurificado por la época constitucional. En 1933 se alista voluntario a la Milicia Urbana de Valencia. En agosto 1834 se le designa Administrador de Rentas de la ciudad de Gandia y su partido por Real nombramiento, cargo que compagina con el de administrador de la milicia primero y capitán y comandante del 1er. Batallón después, siendo reelegido hasta 1840 . De su etapa en la milicia gandiense, destaca su enfrentamiento con la facción. El mismo describe los hechos en la relación de méritos de su hoja de servicios:”Haberse puesto a la cabeza de los 75 hombres únicos armados de su cuerpo a la aproximación de la facción del rebelde Quílez a esta ciudad que quedó abandonada por la mayor parte de sus habitantes, decidido a defenderla hasta derramar la última gota de su sangre. Conservó el orden público y la libertó del saqueo que la amenazaba por cuyo servicio fue recomendado al gobierno de S. M. Haber perseguido a varios malhechores sentenciados a pena capital y presidio habiendo logrado aprender a varios con exposición de su vida”. Entre 1837 y 1857, sostuvo con sus aportaciones económicas voluntarias, junto a otros propietarios, el pleito entre la Junta General de Cultivadores del término y el Duque de Gandia por la continuidad de prestaciones que éste último llevaba percibiendo hasta 1835 . Testimonio de su actividad en Gandia, es el torreón denominado de Lamanette, que formaba parte del antiguo recinto amurallado de la ciudad en 1853, contiguo al torreón de los Padres Escolapios . El 27 de enero de 1857 participó junto con su sobrino Federico Melchor y Lamanette, por entonces promotor fiscal del partido de Gandia, los carabineros y el teniente de alcalde de la ciudad en el salvamento, de la goleta austriaca “Na-hebe”, que naufragó en la playa de Oliva, lo que les granjeó el agradecimiento de la reina . Federico Melchor seria posteriormente nombrado fiscal del Tribunal Supremo y juez especial por los sucesos de 23 de abril de 1873 en la plaza de toros de Madrid procesando al contralmirante Topete, entre otros por delito de rebelión . En cuanto a gustos personales, lo encontramos en la relación de suscriptores de varias publicaciones de índole romántico, como las “Obras poéticas de D. Mariano Roca de Togores, Marqués de Molins” y de novelas, como“Elena y Roberto o los dos padres” de Madame Guénard pertenecientes a la colección que publicó el conocido editor valenciano Cabrerizo, introductor del Romanticismo en Valencia. Preferencias que combinan a la perfección, con el tono romántico y liberal que tuvo la movilización civil armada . Figura también entre los patrocinadores de la construcción del panteón del teólogo y tratadista político Jaime Balmes. Juan B. Lamanette  fue  miembro de la Real Sociedad de Amigos del  País. Falleció, en Valencia, el  20  de  marzo de  1868.


Joaquin Manuel Fos





Nació en Valencia el 26 de octubre de 1730. Su padre, que presumiblemente gozaba de una buena posición económica, colaboró con D. Lino de Castellví, conde de Carlet,  en el establecimiento de las Escuelas Pías en la ciudad, costeando el mobiliario de la fundación,  así como el altar para celebrar los oficios religiosos. Debido a esto se puso por cabeza del altar a San Joaquín, el nombre de su hijo.
En una carta autobiográfica manifiesta que empezó a sentir las ansias de viajar cuando tenía nueve años, a raíz de escuchar, mientras estudiaba gramática, a unas personas muy instruidas manifestar que para la breve y perfecta instrucción del hombre no había como ver y examinar países extranjeros.
En su afán viajero llegó a fingir durante seis meses una enfermedad de hipo. Los remedios de los facultativos más afamados lo único que consiguieron fue  mermar su salud, con lo que sus padres lo enviaron a reponerse a Aragón, sintiendo mucho la separación puesto que era hijo único. Después de este viaje regresó contento de haber visto otros horizontes, y sus padres le obligaron a ocuparse del negocio familiar, comercio e industria de la sedería, que dominaba ya a los  dieciocho años.

Se caso dos veces, las dos con integrantes de importantes casas comerciales valencianas. Su primera esposa fue Josefa Antonia Escoto, hija de un acaudalado comerciante, en matrimonio concertada por sus padres, muy a la usanza de la época, cuando él contaba  veintiún años. De este matrimonio tuvo una hija, que sepamos.
Josefa aportó al matrimonio una cuantiosa dote, con la que pudo realizar diversos experimentos
principalmente encaminados a la obtención de moarés, como los que venían de Francia, Italia o Inglaterra.
No debieron de surtir el efecto deseado puesto que fue entonces cuando tomó la decisión de emprender un largo viaje con el objeto de descubrir los secretos de fabricación de diversos tejidos, tan celosamente guardados.

Seguramente debido a que encontró resistencias familiares, recurrió nuevamente a la simulación. Una mañana se despidió de los suyos diciendo que iba a comprar seda a Gandía y montó a caballo provisto de un pasaporte a nombre de José del Castillo, natural de San Felipe. Entre la Dehesa y la Albufera, hirió a su cabalgadura, con sangre dedos pollos que llevaba, manchó la silla de montar y abandonó su sombrero (previamente agujereado) junto con otras de sus prendas de vestir y su espada. Unos labriegos lo recogieron todo y lo llevaron a la ciudad. Todo el mundo creyó que había sido asaltado por roders y asesinado y la familia encargó funerales en distintos templos, Fos se había embarcado en la playa  en una lancha que le condujo a un laúd con destino a Barcelona.
La primera ciudad que visitó fue París y después Lyon, por aquel entonces un importante centro sedero.  Mas tarde visitó Italia, donde debido a una enfermedad hubo de hospedarse en el Hospital de Montserrat, en Roma. Posteriormente regresó a Lyon, donde por fin pudo averiguar los secretos industriales que ansiaba. Allí estudió los secretos de la fabricación de la seda, descubriendo el modo de dar las aguas a los tejidos y perfeccionar los muarés.
Según sus propias palabras  fue "fastuoso príncipe en Luca y Florencia, rico comerciante en Venecia, intrépido soldado en Turín, fatigado peregrino en Roma, estudioso abate en Nápoles, mozo de caballos e infeliz mendigo en Francia". Fue vendedor ambulante de hilos, telas y quincalla; se disfrazo de aldeano para vender frutas y legumbres, sirvió como criado y se empleo como jornalero en una fabrica, en la que llegó a más destacado cargo. Durante varias noches hubo de escalar, como facineroso una ventana que se elevaba a más de cuarenta pies. Finalmente sobornó con veinte luises al hijo de un fabricante.
Gracias a las amistades contraídas en la ciudad del Ródano, pudo llevar a cabo un viaje por Grecia, Constantinopla y Asia Menor.
En 1755 regresó a Valencia causando gran conmoción entre amigos y familiares. Fernando VI nombró una comisión para examinar los inventos y adaptaciones que había implementado Fos en su fábrica, la cual dictaminó que este había "descubierto el modo de dar las aguas  perfeccionar los moarés con la limpieza y hermosura de los tejidos extranjeros". Los mayorales del Arte Mayor de la Seda le felicitaron y le pidieron asesoramiento, a consecuencia del cual progreso en gran manera la fabricación de moarés, bandas y cintas.
Al cabo de algún tiempo emprendió un nuevo viaje, visitando Marsella, París y Burdeos, con objeto de entablar relaciones comerciales. También viajo por Inglaterra, Alemania y Holanda, regresando de nuevo a Valencia en 1766, año en que subió al trono Carlos III, quien le nombró vocal de la Real Junta de Comercio de Valencia, cargo que desempeñó desde  1769 a 1776.



Fos tuvo  su casa-palacio y fabrica adjunta en la calle En Bany o del Bany, hoy derribada.  Casó en segundas nupcias con Tomasa Ricord.
En 1769 se le confirió el cargo de Alcalde de barrio del distrito del Pilar en el que principalmente se hallaban enclavados los obradores de la seda. En este cargo no se limitó a desempeñar las tareas tradicionales, sino que estableció en 1777 el cuerpo de vigilantes nocturnos, los llamados serenos, encargados de vigilar las casas, auxiliar a los vecinos y cantar las horas y el estado del cielo. En 1777 se declararon inciviles las prácticas pirotécnicas y fueron prohibidas, por lo que docenas de coheters se quedaron sin empleo.
Fos era una de esas personas que continuamente velaban por la seguridad de sus conciudadanos y vecinos y decidió crear un cuerpo de serenos que rondasen por las calles al auxilio de cualquier vecino a la vez que les facilitaba un medio de vida.

El horario de la ronda era desde las once de la noche hasta las cinco de la mañana e iban provistos de un chuzo (asta de madera con punta metálica), un farol y un silbato. Rápidamente su función se popularizó y acabó implantándose en muchas otras poblaciones como en Barcelona en 1785 y luego en Madrid en 1798.




En 1771 embarcó para Cuba con el objeto de entablar relaciones comerciales. A su vuelta pasó de nuevo por Inglaterra y Francia. En 1772 se hallaba de vuelta en Valencia.
Fos por aquel entonces decidió establecer un observatorio astronómico o meteorológico en la Torres de Cuarte, pero ante las dificultades que encontró lo montó en su propia casa.

También se preocupó del alumbrado público, inició un proyecto para desviar el Turia con aprovechamiento de su cauce, se interesó por la construcción de un gran puerto, etc.

Desplegó una intensa actividad en la corte de Carlos III en la que mostró las excelencias de la industria sedera valenciana, que le valieron su nombramiento en 1777 como inspector general de las fábricas de seda de Valencia, y como vocal vitalicio de la Junta de Comercio de Valencia.
Poseía grandes conocimientos acerca de la producción, manufactura y comercialización de la seda, que fabricó en ingentes cantidades y de excelente calidad, exportándola a diversos países, dedicando
su vida a la investigación y descubrimiento de telares para diversos tejidos.

El mismo monarca, en documento suscrito por el marqué de Monte Alegre, reputaba sus tejidos como superiores en mucho a los extranjeros, concediéndole una pensión de 200 doblones. Carlos III le subvencionó además con 70.000 reales para la presentación de modelos de sus máquinas en la Secretaría de Hacienda, le comisionó para la enseñanza de los nuevos procedimientos de fabricación y le nombró a ruego de la Junta de Comercio de Valencia, inspector general de las fábricas del reino, como hemos visto. Haciendo honor a la confianza otorgada, elevó una memoria al conde de Floridablanca sobre sus propias investigaciones, se dispuso a escribir una obra docente y ejercito generosamente la enseñanza práctica. Se trasladó a Talavera de la Reina, en cuyos obradores dio a conocer sus conocimientos desinteresadamente.
Fue un hombre de carácter bondadoso y paternal con los trabajadores, fomentando su elevación, otorgando premios a los oficiales más inteligentes. Estableció una escuela de oficiales en el Valle de Ayora. Frecuentemente era buscado como mediador en rencillas profesionales.
En sus funciones de inspector fue bastante enérgico, atento a impedir malos hábitos. El 31 de enero de 1784 hizo que el verdugo quemara en la plaza del Mercado, frente a la Lonja de la Seda, ocho piezas de tela por hallarse deficientemente tramada  por ende falta de peso, previa multa de 30 libras a los infractores, Mariano y Antonio Soler -padre e hijo-, y con la colocación de estos nombres en el tablado donde ardieron los tejidos. Este castigo se juzgó excesivo  y el 6 de marzo de 1787 dirigió el rey una carta-orden al Colegio del Arte Mayor de la Seda, desaprobando el modo en que se llevó a cabo la mencionada quema, declarando que semejante acto no había causado nota de ignominia en los fabricantes, disponiendo que se les devolviera la multa y preceptuando que en lo sucesivo no se repitiera el susodicho procedimiento.
En sus tiempos, los telares de seda aumentaron notablemente, se perfeccionó la elaboración y creció tanto la demanda que no siempre se podían satisfacer los pedidos de Italia y América.

Fue socio y activo colaborador de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, a la que informó de todos sus proyectos. Fue suscriptor del Tratado de la Nobleza de la Corona de Aragón de Mariano Madremany 1788. Ese mismo año en el mes de febrero participó en una junta de la Real Sociedad de Amigos del País de Valencia.
Según documentación  de la Bailía general del Reino de Valencia. Joaquín Fos Ricord, fabricante de sedas de Valencia solicitó  que se le concediera el real titulo de fabricante y prensador de bandas y cintas de Ordenes para la Casa Real..

Don Joaquín Manuel murió  el 14 de marzo de 1789, probablemente en su casa de la calle del Bany. Su entierro constituyó un imponente manifestación de duelo, a la que se asociaron las autoridades, los gremios y, sobre todo tantas y tantas personas a las que el difunto había favorecido con su caridad. El cadáver fue inhumado en el cercano templo del Pilar, concretamente en la capilla de la Virgen del Rosario.



A sus hijos dejó un manuscrito titulado Instrucción metódica para establecer y dirigir una fábrica de hacer moares con perfección, lustrar rasos y setíes. dar asiento a las estofas de seda y de oro o plata, con la descripción de una máquina inventada por el autor para dar perfecto lustre y suavidad a los grodetines y tafetanes.

Acaso este manuscrito no difiriese mucho de su obra titulada Instrucción metódica sobre muerés, que el año 1790 salió, en folio mayor y con doce láminas bellamente ilustradas de la imprenta de la viuda de Ibarra. Por la fecha se deduce que no pudieron ver la obra ni el autor ni Carlos III que la había encargado.
Instrucción metódica sobre los muerés







Jorge Gisbert Villaplana

 Nació en Alcoy en 1783. Hermano de Gregorio Gisbert. Bachiller en Filosofía, Teología y Leyes y doctor en Teología por la Universidad de Valencia. Abogado de los tribunales nacionales. Jorge Gisbert  accedió a la judicatura de primera instancia de Alcira por resolución a consulta del Consejo de Estado de 20 de agosto de 1821.Catedrático de Filosofía en el seminario de San Fulgencio de Murcia (15-IX-1804/1-VI-1811). Nombrado el 25 de marzo de 1813 por la Regencia del reino para desempeñar las cátedras de Matemáticas y Geografía en la Escuela Militar de cadetes fijada primero en Murcia y luego trasladada a Jaén. Su adhesión al sistema constitucional hizo que fuera encerrado en mayo de 1814 en un calabozo de Jaén, nombrado el 6 de agosto de 1813 por las Cortes Generales y extraordinarias. Secretario del ayuntamiento de la villa de Alcoy (I-IX-1817/III-1820). Gobernador Civil de la provincia de Albacete (1834-1836). Tradujo la obra  Instituciones del Derecho Canónico de Cavallario.
Magistrado de la Audiencia de Zaragoza en 1836 (Vacante por traslación de D. Joaquin Melchor y Pinazo) Diputado a Cortes por Alicante (1837-1838 y 1838-1839). Fiscal de la Audiencia de Albacete (1839) y de La Coruña (1843). Magistrado de la Audiencia de Valencia (1844), presidente de la Sala Tercera, con domicilio en la calle Peso de la Harina, 1.  Regente de la Audiencia de Pamplona (1854). Magistrado del Tribunal Supremo (1854). Murió en Valencia en 1861.
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DIAZ SAMPEDRO, B. La politización de la justicia. La designación de los Magistrados del Tribunal Supremo (1836-1881). Ed. Dykinson, Madrid, 2005.
BOIX, M. Manual del Viajero y Guía de los forasteros en Valencia.
GIL NOVALES, A. Diccionario Biográfico de España (1808-1833)

DE MADRID A FILIPINAS POR D. ARÍSTIDES SÁENZ DE URRACA

DE MADRID A FILIPINAS

(Impresiones de viaje)

Libro a texto completo


CARTA DEDICATORIA

QUE PUEDE SERVIR DE PROLOGO


AL EXCMO. SR. D . JOAQUÍN PERA Y ROY

Te acuerdas de las animadas controversias que hemos sostenido respecto á mis proyectos deviaje al Archipiélago filipino....? Tu experiencia, á la par que tu cariño hacia mí, te hacían preveer grandes riesgos: no te equivocabas: los peligros han existido, pero los salvé, gracias á lo que el ateo llama casualidad, y á lo que los creyentes llamamos Dios.
Viéndome decidido á partir, trataste de proporcionarme una grata distracción, que sirviera de lenitivo al dolor de la partida, y me propusiste escribir mis Impresiones de viaje. Acepté, las escribí, y al ofrecértelas hoy, es tan sólo una mera restitución lo que efectúo, puesto que la idea tuya es.
Quizás encuentres mí relato algo difuso; pero esto tiene su lógica y natural explicación. Mis apuntes, tomados unas veces en los mismos muelles de los puntos de escala; otras en la toldilla del buque:
las más, en las mismas calles de las poblaciones visitadas por mí, han de parecerte monótonos unos, sobradamente recargados los demás.
Apreciarás igualmente en mis Impresiones el resultado natural de tan súbita transición como la que se operaba en mi existencia. A la vida tranquila del hogar sucedía la del viajero, esmaltada, por decirlo así, de peripecias: empezando por verme á bordo de uno de los buques de nuestra marina mercante, que, zarpando de Europa, emporio de la civilización moderna, cruzan las costas del Africa, última porción del antiguo continente; salvan el Canal de Suez, gigantesco monumento editado por la ciencia;
costean las playas asiáticas, de donde surgieron los primeros destellos de la civilización general, y terminan su expedición en la bahía de Manila, en la Perla de la-Oceania, en la capital de ese
archipiélago sembrado de volcanes y cruzado por extensas y elevadas cordilleras, que parecen perderse en el anchuroso espacio donde se ciernen las nubes.
Yo no había pisado jamás el puente de un buque; ignoraba hasta los más rudimentarios detalles de la vida de á bordo; no había experimentado aún esa inexplicable sensación que se apodera del ánimo cuando,ya en alta mar, se contemplan desde la barandilla de popa las lejanas costas que, disminuyendo en volumen ante la vista del viajero á medida que aumenta la distancia recorrida, llega á ocultarse del todo á su mirada, hallando únicamente ante sí un limitado horizonte formado por la azulada gasa del firmamento, que parece unirse con la blanca espuma de las olas.
Yo no sabía lo que era una puesta del sol en el mar de la India, ni había visto jamás salir el astro rey del fondo de las aguas del Mar Rojo, iluminando con sus primeros estellos la cumbre del histórico Monte Sinaí.
 Yo no había admirado todavía la solución de dos grandes problemas, resueltos por los adelantos de la civilización: buques navegando sobre lo que antes era tierra firme, y la locomotora cruzando al par orgullosa los desiertosarenales del Egipto, mientras que las blancas espirales del humo que despedía se reflejaban en lasapacibles aguas del Canal de Suez.
Yo había asistido al Santo Sacrificio de la Misa en la antigua mezquita árabe, hoy suntuosa Catedral de artesonados techos y arqueadas bóvedas, con la que tanto se enorgullece Córdoba; la he visto celebrar en ese gigantesco edificio donde el arte logró fabricar delicados encajes sobre la dura piedra, donde el genio acumuló primor sobre primor, maravilla sobre maravilla: en esa grandiosa catedral cuyo ruinoso estado deplora hoy Sevilla, y con ella todas sus hermanas las restantes provincias españolas;la he oido también en campaña, haciendo alto las tropas en medio de los campos, para dirijir sus oraciones al Rey de los Reyes, elevándolas hasta el augusto trono envueltas en el perfume de variadas flores, que tan espontáneamente brotan en el suelo español;
Palacio de San Telmo. Sevilla

pero ignoraba cuan profunda emoción embarga el alma al oir la misa en alta mar, desprovista del suntuoso aparato con que el fervor religioso rodea en la tierra la tan augusta ceremonia, improvisándose únicamente un modesto altar á extrema popa, cubierto con la bandera de nuestra amada España, y sobre él la imagen del Redentor del mundo enclavado en la Cruz.
Yo había visto la salida de la luna en el preciado vergel de Andalucía, cual si quisiera envolver entre su manto de gasa á la blanca y perfumada flor de azahar; y la he visto reflejarse en el purísimo espejo que las aguas del Guadalquivir forman al pie de los jardines del Palacio de San Telmo; y la he contemplado también cuando sus pálidos reflejos resbalan sobre la nieve que suele tapizar los campos de nuestras provincias del Norte; pero no la había admirado en esa majestuosa fase de su vida, tan acertadamenta descrita por Núñez de Arce, cuando su potente lira le hace exclamar:

«La luna, cual hostia santa,
»Lentamente se levanta
«Entre las ondas del mar».

Mi admiración, pues, ha de reflejarse forzosamente en estas impresiones: pero el sentimiento no puede ser una falta para tí. Tú sientes también, y tus impresiones las estampas en el lienzo, con el brillante colorido que tu pincel sabe arrancar á la paleta: y si mi modesta pluma no puede describir con la debida exactitud lo que he visto y lo que he sentido, sírvame al menos de circunstancia atenuante mi admiración á la Naturaleza y el deseo de complacerte al escribir las Impresiones de mi viaje al Archipiélago filipino, arrancado por el immortal Magallanes del erial de lo desconocido para engarzarlo,cual valiosa joya, en la gloriosa corona de Castilla.

ARÍSTIDES.